sábado, 1 de septiembre de 2018

MUJERES VENENOSAS



Eliad Jhosué Villarroel

COSAS DE VENENOS
Parte I de XX
Eliad Jhosué Villarroel

EL VENENO MAS MORTÍFERO EN EL MUNDO

El mejor veneno que hay en este mundo
lo hacen beber 
a los hombres las mujeres:
Nos envenenan con sus encantos
su risas, su contoneo, sus labios,
sus tetotas, sus nalgones,
sus caderas poderosas.

Nos envenenan
con sus palabras, su hermosura, 
sus encantos,
con sus ropas intimas 
que ponen la piel de gallina
sus pantalones cortos 
que erizan el cogote
el bollo tierno 
que envenena de un respingo.

Nos envenenan
con su aroma a flor silvestre
con el brillo 
de la piel de seda cara
con el resplandor 
de su mirada matadora
y con la silueta 
de su cuerpo venenoso

Ellas destilan 
el mejor veneno en el mundo
pero también inoculan
el veneno mas mortífero
es el veneno de la infidelidad
es el peor veneno 
que puede tomarse un hombre
y la mujer le ponga los cuernos.
ese si que es un veneno que mata viviendo hasta la muerte misma



COSAS DE VENENOS
Tema II de XX
Eliad Jhosué Villarroel

SED VENENOSA

No puedo conformar mi pobre vida
con solo mirar cuando pasas
es como envenenar la sed
con un poco de vinagre hirviente
o matar el vicio matutino
tomando una taza de agua de mar
imaginando que es café caliente...

No puedo conformarte con pensarte
es tener hambre de comer carnes
y correr a un espejismo 
viendo tal banquete
y comer sabiendo que es arena candente

No puedo ir mas allá caminando
cuando en el camino no puedo encontrarte
y cuando pasas 
solo puedo mirarte

HÁBLAME! NO ME DEJES MORIR


ESCENA XI

HÁBLAME! NO ME DEJES MORIR DE AMOR

Hoy después de tanto tiempo, mi amor,
te voy despertar para pedirte que me hables

¡Háblame! que ya no puedo oir tus palabras
¡Háblame! que me ahoga el ruido de tu silencio
la lluvia ácida sobre el sentir de mi cabeza

¡Háblame! mujer, grítame, despiértame
entrégame tu boca y sella mi grito con tu aliento

¡Háblame! mujer que te quiero mas que nadie
sujeta con fuerza mi cuerpo y anudalo al tuyo
entrégame el placer de sentir el calor que mata

¡Háblame! y sálvame de este océano figurativo
ven y seca mis lágrimas frias, corre, deprisa
entrégame el placer de sentir el calor que asfixia
la locura que enerva los nervios y los electriza

¡Háblame!, llámame, dime que me amas
¡Háblame! no me dejes yacer a la muerte
¡Háblame! y se ahora esa mujer que espero

Mi niña acércate sin miedos 
que esta noche quiero dormir contigo
déjame conocer en el timbre de tu voz 
el gemido ahogado del placer mas infinito

Ahora que conoces mi tímido secreto
¡Háblame! mujer
no me dejes morir entre el fuego que imagino.



ESCENA XII

EL MANANTIAL Y EL ESPEJO DE MI AMOR

Mi amor es sincero 
limpio como agua de manantial en suspenso 
llora sobre un espejo sin marcos
el espejo lo mira y sonríe
el manantial no se ve
fallece de nostalgias profundas.

El espejo le acaricia la barba de agua
el manantial se estremece
llora pesares
es su dolor 
como aguijones rompiendo la dermis
es su manera adsurda
de trasmitir lo que solo el puede ver
es su manera de componer un deseo inmerso
su lámina transparente 
es lluvia de cristal desflorada
el espejo sin cañuelas 
es la lluvia de plata clonada
lo mira y le dice
no me ves ni yo te veo...

entonces 
yo me veo entre el espejo y el manantial,
¡Mi amada mía, mi amor, mi vida!
esa metáfora de agua plateada
es una catarata fluyendo de mis ojos

Mi amor es así
no se ve...
porque yo soy el que lo siento.